La tarea de planificar es una de las más importantes en el marketing para garantizar el éxito y el futuro de las empresas, saber anticiparse a los cambios y evoluciones constantes que ocurren en el mercado y qué efectos tendrán en los productos para crear estrategias adecuadas que saquen el máximo beneficio.

El marketing estratégico sigue esta línea, además de buscar entender y reconocer las necesidades de los clientes, tantos actuales como futuras, así como también ubicar nuevos segmentos de mercado y nuevos mercados potenciales. Además, valorar el interés y potencial de estos mercados, orientando a la empresa en la búsqueda de esas nuevas oportunidades para diseñar un plan de trabajo que garantice, lo más posible, los objetivos deseados.

Bases primordiales del marketing estratégico 

La creación de una estrategia de marketing se basa en la definición de la empresa, el producto que ofrece y el mercado al que se enfoca. Delimitando el mercado al que se busca llegar, puntualizando el ámbito de actividad hacia la necesidad genérica del consumidor, demarcando el mercado relevante para definir el grupo de compradores que usan o se interesan en el producto.

Las empresas deberán definir el conjunto de funciones o beneficios que puedan ofrecer a diferentes grupos de consumidores, además decidir la extensión y el alcance de las actividades, para cubrir las funciones del producto y la tecnología que será empleada, para finalizar con la necesaria decisión de realizar una oferta de producto diferenciada hacia cada grupo de consumidores.

En segunda línea, está la segmentación del mercado. Este proceso es un elemento clave a la hora de la creación de estrategias y sobre las oportunidades competitivas en el mercado de la empresa. Ante la constante evolución del mercado y el incremento de la competencia, las empresas deben poseer un análisis minucioso sobre los deseos y características de los diferentes grupos poblacionales.

Frente a un consumidor que al aumentar sus posibilidades económicas, busca ofertas adaptadas a sus deseos específicos, el trabajo de segmentación intenta agrupar a los clientes hacia ser lo más homogéneos posibles en cuanto a su respuesta ante la oferta comercial diferenciándose en cuanto a los otros grupos consumidores.

Marketing estratégico

Para que la segmentación de mercado sea efectiva, el grupo poblacional debe ser fácil de identificar y su potencial de compras ser medible, deben ser también alcanzados y servidos efectivamente. Además, el segmento debe tener un tamaño que sea rentable para la empresa, y debe diferenciarse en cuanto al comportamiento sobre la compra y el uso del producto, asimismo presentando una reacción distinta para argumentar la estrategia diferenciada.

Por último, la empresa deberá considerar si puede desarrollar una oferta para todos los segmentos que sea diferenciada y que dicha estrategia sea rentable a largo plazo.

El elemento clave final en la base del marketing estratégico está en el análisis de la competencia, donde en un ámbito tan competitivo como el de hoy en día, el análisis sobre la competencia e impacto en el mercado es de suprema importancia y se debe conocer todo lo que se pueda sobre el rival.

El análisis de la competencia se basa en identificar a los competidores actuales y potenciales, con sus características, estructuras y progreso. Así como también, estudiar los objetivos de los contrincantes y sus puntos débiles y fuertes.

El marketing estratégico es indispensable para que una empresa logre posicionarse en un lugar perdurable y destacado para todos los consumidores, no se trata sólo de estar, sino de brillar.